“Pérdida Desconocida; la enfermedad del comercio moderno”

¿Qué es la Pérdida?

El concepto de pérdida dentro del sector comercial, viene definida por la diferencia cuantitativa entre el stock físico y el teórico dentro de la empresa, formando parte de la naturaleza de todo proceso comercial donde ninguna está exenta de ella.

Estas pérdidas se clasifican en conocidas o desconocidas en función de su procedencia, es decir; aquellas que conocemos su origen o por el contrario, aquellas que aún no sabemos el motivo de su ausencia, pero que sospechamos, tienen un origen delictivo, ya sea por apropiación indebida de visitantes o clientes (Pérdida Externa) o por el propio personal (Pérdida Interna), sin olvidar también la originada dentro de los procesos de gestión y contabilidad que su empresa tiene establecidos.

Porcentaje Estadístico de Pérdidas (Fuente: AECOC)

Por regla general, en el sector de retail, existe una horquilla porcentual de Pérdida Desconocida que oscila entre el 1% y el 2% de la facturación anual. Al mismo tiempo, los estudios demuestran que este porcentaje de pérdida desconocida está dividida aproximadamente en un 38-40% (Pérdidas Internas), un 30-34% (Pérdidas Externas) y un 28-30% (Pérdidas por errores administrativos o de gestión).

En este sentido, se darían como muy exitosas, aquellas políticas de seguridad que situaran ese porcentaje global por debajo del 1% de su facturación anual, para lo cual es imprescindible que exista una implicación por parte de la alta dirección de su empresa desde el inicio del proceso, aplicando así medidas en estos tres frentes, utilizando las estrategias preventivas y ofensivas, en lugar de las tradicionales actitudes defensivas practicadas hasta ahora.

¿Merece la pena actuar sobre la Pérdida Desconocida?

La respuesta es un rotundo Sí. Pero para ello, antes debe asumir y afrontar la realidad de su empresa, ya que la mala praxis en la reducción de pérdidas puede generar un gasto excesivo que no justifica la inversión a corto plazo, provocando un efecto contrario en sus balances anuales.

Comience por ponerse en manos de un profesional, que valore y analice en profundidad su situación actual, dotándole de un Plan de Reducción de Pérdidas que le aporte y, sobre todo, justifique las medidas y herramientas propuestas para reducir su pérdida y ser más competitivo. Esta propuesta marcará las líneas de actuación necesarias y tendrá que ir acorde al Plan Estratégico de ventas de su propia empresa, cuyo objetivo principal será buscar el equilibrio entre coste y beneficio para conseguir un retorno en la inversión.

¿Puede ser mi empresa más competitiva?

En los modelos de mercado del siglo XX, siempre ha existido una política muy extendida que buscaba compensar las pérdidas incorporando su coste al precio final del producto, pero esta estrategia ha quedado desfasada dentro del sector minorista, ya que supone una reducción de los márgenes de beneficio y por tanto, una desventaja frente a aquellos competidores que sí han conseguido reducir sus pérdidas, algo que ya en 2002 ya afirmaba la AECOC en su informe “La Pérdida Desconocida en la Distribución Comercial”, donde se asegura que el 60% de las empresas españolas tienen un control objetivado y cuantificado de sus pérdidas, estableciendo en su mayoría planes específicos para su reducción, no sólo preventivas, sino además reactivas.

¿Qué medidas debe implantar en su empresa?

Llegados a este punto la respuesta pasa por introducir una variable que tendrá efectos muy positivos en su empresa y cuyos resultados se conseguirán a medio-largo plazo, actuando como cimientos que dotarán a su empresa de una base sólida, al mismo tiempo que mantiene su agilidad de respuesta y adaptabilidad ante los mercados reinantes.

Estas medidas, pasan por crear un Departamento de Seguridad dentro de la empresa, dependiente directamente de la propia Dirección. Dotada de medios humanos y técnicos capaces de dar respuesta a las innumerables situaciones y variables que pueden degenerar en pérdidas. Hablamos, no solo de los hurtos o robos en nuestros establecimientos, sino en la incorporación de Planes de Seguridad, de Emergencias e incluso de Autoprotección que nos permitan reaccionar eficazmente ante un suceso, supuestamente inesperado, pero que en muchas ocasiones puede ser previsible y cuyas consecuencias pueden ser catastróficas.

El objetivo principal de este departamento será implantar las medidas de gestión y control, incluidas en el Plan de Reducción de Pérdidas, aprobado previamente por el Comité de Dirección, así como establecer relaciones con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para aumentar así su eficacia, no sólo en relación a la delincuencia común, sino por la inseguridad interna que pueda existir.

¿Qué líneas de actuación se debe seguir?

El mensaje debe ser muy claro: Política de “tolerancia cero”.

Frente a la Pérdida Externa provocada por los hurtos que se cometen en sus establecimientos, denunciando todos los casos sin importar el valor de lo sustraído y asistiendo a los procedimientos judiciales a los que sea citado.

Esta simple estrategia, hace que su empresa transmita un mensaje subliminal a sus clientes indeseados; “en mi establecimiento no se roba”, consiguiendo al mismo tiempo que, tanto las administraciones policiales, como las judiciales, vean con agrado como su trabajo se ve recompensado a la hora esclarecer delitos y en la firma de sentencias condenatorias, que por otro lado redundan positivamente hacia su empresa, no solo por el mensaje subliminal dirigido a los delincuentes, sino por las indemnizaciones con garantía de ejecución judicial a largo plazo, que recibirá en relación a los artículos sustraídos.

Pérdida Interna; donde sus empleados desleales serán testigos de como se aplica su política de cara al exterior y al el mismo tiempo un criterio idéntico de dureza en aquellos casos internos. Siendo en esta ocasión donde se persigue una implicación de nuestro personal a todos los niveles, buscando y reforzando la lealtad y complicidad hacia su empresa a través de Políticas de RRHH motivadoras, que supongan un enriquecimiento personal de sus trabajadores y por tanto de un componente importante de su empresa.

Por último, los Errores de Gestión, siendo evidente que su cadena de suministros debe estar dotada de un control muy exhaustivo, sobre todo si está externalizado o descentralizado. Es aquí donde se hace imprescindible un buen análisis de los riesgos, acompañado de unos procedimientos de actuación eficaces dotados de herramientas de autocontrol y regeneración inmediata, permitiendo así adaptar su empresa a cualquier cambio organizativo o estratégico que demande la Dirección.

Estas son las claves con las que su empresa podrá afrontar las incertidumbres a las que se enfrenta cada día y es la política que debe aplicarse a las empresas con un porcentaje de pérdida desconocida superior al 1% de su facturación.

“Para ganar, empiece por no perder”.

Enrique Tadeo.

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